¿Sabes amar a otro o solo te amas a ti mismo?

¿Sabes amar a otro o solo te amas a ti mismo?

Aprovechando que según dicen por ahí, febrero es el mes del amor, este mes escribiré sobre el amor desde distintas facetas.

Obtener amor a través de los demás es una de las practicas nacionales más extendidas en esta sociedad. Amar es otro cantar.

Uno se ama a si mismo a través de los demás cuando espera que la otra persona le haga feliz, le de estabilidad…, “le de”, “le de”, “le de”, y bien es cierto, que quien da quiere recibir, pero, ¿Cuál es tu intención al dar?, ¿es tener estabilidad en tu vida, es formar un hogar, es sentirte completo, es que te amen, es tapar tus inseguridades, es no estar solo, es no ser distinto a los demás, etc.? Porque no importa qué ames, ni cuánto ames, si al amar te mueve cualquier intención por minima que esta sea.29517820123150F0C4A02F50F0C49E

Se ve con facilidad en la pareja todo lo que no te aporta, uno se siente utilizado, sin querer ver que ambos lo hacéis. La relación se deteriora porque las expectativas de todo lo que se iba a obtener van en decadencia. En la medida en que uno deja de obtener lo que desea, deja de darle al otro lo que desea. Si tu me haces esto yo te hago lo otro, si tu no me das esto yo no te doy lo otro. No es más que un intercambio prácticamente consciente que ambos decidieron hacer en su día, pero cuando la jugada no sale bien, el papel de víctima es el más acertado, porque es difícil reconocer que el pacto de “yo te doy y tu me das”, no salió como esperabas.

Pero, a todo eso se le llama “amor” y en realidad, lo es, amor a uno mismo es el nombre adecuado.

Otra faceta es el verdadero amor. Se sabe de él que no pide nada a cambio y que entra como una especie de virus que te deja medio tonto porque es tan fuerte que difícilmente te permite razonar. Pero, ¿qué más se sabe de él?

¿Alguna vez os habéis planteado el amor como energía? Yo soy energía y el amor es una energía más que yo capto y me permito vivir. Al igual que me permito respirar el aire de la mañana, que entra y sale de mis pulmones. ¿Os imagináis el aire de la mañana que entra a los pulmones y luego no le dejamos salir porque para nosotros ese aire es algo maravilloso? Lo más seguro es que en unos cuantos minutos te quedes morado y tendido en el suelo. Pues eso mismo sucede cuando se quiere atrapar el amor y hacerlo tuyo, cuando se quiere poseer en vez de amar.images-5

El amor entra en nosotros, llena cada átomo, cada aliento…, viene en forma de oleadas, entra y sale, suspira y gime, nos muestra cada aspecto de la vida, nos enseña nuestra fragilidad para mostrarnos la fortaleza. Caer derrotados ante el amor es lo mejor que nos puede pasar, pero eso solo sucede cuando dejas que penetre en ti, que te invada, cuando dejas de sentir el amor, para ser amor.

El amor descoloca porque no tiene forma, llega cuando y como tiene que llegar, no sabe de tiempos, de momentos, él solo llega, no importa que tu matrimonio tenga 20 años, si llega fuera del matrimonio, ¡estas perdido! Quede bien claro que hablo de amor, no de pasión, de esta, tal vez hable otro día en este mes de febrero.

Lucía Ferrándiz

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