Si te duele la vida

Si te duele la vida.

A ti que lo estás pasando mal, que te duele la vida, que te cuesta respirar sin lanzar un suspiro, a ti te dedico este artículo.

Tal vez, ya no quede nada de lo que fui al nacer. Mi vida se recompuso en instantes en los que ardía de dolor y entre mis cenizas buscaba la entereza necesaria para reconstruirme. A cachitos, a pedacitos, a trocitos, a remiendos, una y otra vez, así cosí, confeccione, repare mi alma. Soy ceniza de mis restos, remiendos de mi alma, nada que ver con la inmaculada imagen con la que nací. Ya no busco la perfección de una alma inmaculada, mis cicatrices, mis desgarros, dan una lectura exacta de quién soy ahora, o en quien me he convertido.

 

Dicen que el dolor te enseña. Que no te engañen, no es cierto. El dolor te hace sufrir, te sume en la mas absoluta de tus miserias. El dolor no enseña. ¿Quieres saber que enseña? Tú, tu interior, tu guía, tu esencia. Por que hay quien con paso del dolor se hizo más ruin, resentido, acumuló odio, rabia, cólera, venganza… Tuvo dolor, pero no maestro del dolor. Por tanto, el dolor no enseña nada.

 

¿Cómo activar el maestro interno? Desde luego, no con las nuevas enseñanzas de positivismo y repetición de todo está bien, mientras estás comiendo fango. Hay que ser realistas. El positivismo es otra cosa. Pensarás “ Pero hay que tomarse las cosas en positivo, si te las tomas en negativo es peor” a lo que yo te digo, “ Tu maestro nunca te hará ver las cosas en negativo, pero tampoco te mentirá” ¿Entonces cómo funciona el maestro? ¿Qué puedo hacer?

 

Lo primero no engañarte, porque engaño a engaño uno se aleja del camino de la solución y cuando quiere solucionarlo ya no sabe cuál fue su origen, ni el camino de vuelta. Por eso insisto que no con positivismo, eso sirve para otras cosas que en otro artículo explicaré.

El maestro siempre te habla, pero tú no le escuchas.

Causas por las que no le escuchas:

-Centrado en el problema.

-Hablar de tus problemas en público, (haces grande su energía)

-Pedir constantemente solución.( hace que entres en un circulo de deseo que no permite que venga la solución, ya que vibras en la carencia, pues uno pide lo que no tiene).

Estas son las 3 causas por las que no se escucha al maestro interno.

¿Qué hacer para poder escuchar al maestro interno? NADA

Va a ser más grande la explicación que tengo que dar que la respuesta.

Se trata de no complicar las cosas más. Pensemos en energía. Tenemos un problema inmenso y pasamos 19 horas pensando y hablando del problema. Pero no de forma constructiva sino con duda, sufrimiento… Eso quiere decir que mientras que se genera esa energía de lluvia de pensamientos esas horas, tienes 19 horas en las que tu maestro interno no va a poder contactar contigo. Y el resto, tal vez, te pille durmiendo.

 

No hacer NADA. Tal vez, es hora de que te des cuenta que tú eres más enemigo que tus problemas. Vete a nadar, haz ejercicio, pasea, toma un café, escucha música, en definitiva, haz lo que te guste hacer. Pero no pienses en el problema.

Habrás escuchado en más de una ocasión que en plena desesperación, escritores, inventores, científicos, saturados por no obtener resultados, se marcharon a pasear, a distraerse y entonces le vino la inspiración. Son tantos los casos. Quien vino fue su maestro interno a modo de inspiración. Pero no le vino en plana saturación, ni hablando de los problemas, ni aislados de la vida, tampoco envolviendo sus problemas en palabras de consuelo, positivismo… les vino cuando desconectaron del problema, cuando fueron capaces de no pensar en ello, ni positivo, ni negativo. Sin más, dejaron de pensar.

 

Deja que tu maestro te hable.

 

Lucía Ferrándiz

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